miércoles, 30 de noviembre de 2016

Imágenes con Historia XVIII


Bueno y otra vez un clásico de este blog, fotografías con un valor histórico tanto por su contenido, como por la época donde fueron hechas o por el momento que retratan.  Aquí os voy a dejar otras cuántas si os gustan ya sabéis hay diecisiete entradas más.



Niños alemanes juegan con una cometa hecha con dinero sin valor en la hiperinflación de 1923  FUENTE



Strippers juegan al ajedrez en un club nocturno de New York 1958  FUENTE



Niños en Berlín reciben su ración de gachas proporcionadas por el Ejército Británico  1945  FUENTE



Menorá judío en una ventana junto al cuartel general nazi de Kiel  1931  FUENTE



Ariel Sharon disfrutando con una bailarina egipcia en Alejandria 1979  FUENTE



Fidel Castro sostiene un periódico donde hablan sobre un intento de asesinato contra su persona en 1959  FUENTE



Cartel erigido por las fuerzas británicas en el campo de exterminio de Bergen-Belsen  1945  FUENTE



Papa Noel con los niños durante la Guerra de los Balcanes en Vukovar (Croacia)  1992  FUENTE



Dos astronautas durmiendo en el espacio (Challenger)  1983  FUENTE



Oppenheimer y Einstein en la Universidad de Princenton 1947  FUENTE



Inaguración de Disneyland  1955 FUENTE



Dos "camisas negras" custodian la sede de la Unión Fascista Británica en Londres  1934  FUENTE



Congreso de los "monstruos"  New York 1924  FUENTE


miércoles, 23 de noviembre de 2016

El walkman de 1938


Hoy damos por sentado que podemos llevar la música con nosotros donde quiera que vayamos. Pero eso, obviamente, no fue siempre así. Un ejemplo de esto lo tenéis en la foto inferior. Se trata de un receptor de radio portátil de 1938. El último grito en Francia.

FUENTE




La miniaturización de la radio sucedió a un ritmo rápido en la década de 1920. Digamos que la siempre ha sido relativa y en aquella época era decente para los tiempos que corrían.

Vía: Gizmodo

martes, 22 de noviembre de 2016

El submarino soviético que se hundió dos veces



Durante la Guerra Fría hubo numerosos accidentes de submarinos, especialmente en el lado soviético. La URSS trataba de mantener su gran fuerza militar, con una precaría economía. Las tripulaciones de los submarinos soviéticos a menudo pagaban con sus vidas la carrera militar. Pero sólo un submarino tuvo la mala suerte de hundirse dos veces.

La clase Charlie/SSGN (Proyecto 670) era la tercera clase de submarinos de misiles de crucero-(SSG) desplegados por la Unión Soviética, y la segunda en utilizar la propulsión nuclear (SSGN). Los misiles de crucero de la época carecían de mecanismos de orientación sofisticados. Diseñado en la década de 1960, el primer submarino Charlie entró en servicio a finales de 1967. Desplazaba 4900 toneladas y alcanzaba una velocidad de 24 nudos, llevaban el misil P-70, un misil subsónico, que podría llevar una cabeza convencional o una nuclear de doscientos kilotones.

FUENTE

Décimo en su subclase, el K-429 entró en servicio en septiembre de 1972. Se unió a la Flota del Pacífico, con base en Petropavlovsk. A principios de 1983, que entró en el puerto para una reparación. En la primavera de 1983, las tensiones entre los Estados Unidos y la Unión Soviética eran muy tensas. Debido a estas tensiones, se ordenó al K-429 hacerse a la mar antes de la finalización de su reacondicionamiento. La tripulación del submarino estaba de permiso y el capitán del barco Nikolai Suvorov tuvo que zarpar (bajo protesta) con un equipo de marineros de varios submarinos diferentes. Pocos de los hombres a bordo del K-429 tenían algún conocimiento de los sistemas del submarino.

El desastre que siguió fue totalmente predecible. Suvorov no estaba al tanto de que en el proceso de reforma de la nave se había bloqueado el sistema de ventilación abierta. La instrumentación en el barco no estaba configurada correctamente. El capitán ordenó una inmersión de prueba, que se tradujo en un descenso muy rápido debido a malentendidos sobre los tanques de lastre. En ese momento, un compartimiento de la embarcación se empezó a inundar rápidamente. Los procedimientos de respuesta fueron lentos debido a la inexperiencia de la tripulación, y catorce marineros murieron. El submarino se hundió a una profundidad de 160 pies.

Base Petropavlovsk  FUENTE 

El Capitán Suvorov esperaba que el descenso del submarino se hubiese visto en la base naval, pero después de varias horas empezó a preocuparse. No ayudó que la temperatura en algunas partes del submarino habían alcanzado los 120 grados, o que una de las baterías principales de la embarcación explotó. Pidió voluntarios para nadar a la superficie, e informar sobre la difícil situación de la embarcación a la base. Dos marineros salieron a través del compartimiento de torpedos, nadaron hacia tierra, y fueron detenidos bajo sospecha de espionaje. Varias horas más tarde llegó un contingente de rescate; buzos entraron en el barco, con numerosos aparatos de buceo, y el resto de los hombres logró salvarse.

Tres meses más tarde, Suvorov y uno de sus jefes de compartimentos fueron detenidos, juzgados y condenados por violación de las normas de la flota. Suvorov recibió una sentencia de diez año, de los cuales cumplió tres. Dieciséis hombres murieron en el incidente. La opinión pública rusa sólo tuvo conocimiento del accidente en la década de 1990, la tripulación original del K-429 sólo descubrió eñ suceso cuando regresaron de sus permisos a puerto y ya no había submarino.

El K-429 no había sufrido daños irreparables; fue puesto a flote, reparado y devuelto al servicio. Su segunda vida fue breve. En septiembre de 1985, el barco se hundió en el muelle con la pérdida de un miembro de la tripulación. Las causas de la segunda hundimiento siguen siendo oscuras. El K-429 otra vez fue reflotado, pero no volvió a la mar; sirvió de casco de entrenamiento hasta que fue desguazado, en la década de 1990.

Vía: National Interest

sábado, 19 de noviembre de 2016

Armas químicas utilizadas en la Primera Guerra Mundial


En la I Guerra Mundial se empezaron a utilizar armas químicas en el campo de batalla. Fue el ejército francés el que abrió la veda, utilizando gases lacrimógenos en pequeñas granadas. Estas pequeñas granadas no tenían mucho gas lacrimógeno y no se había detectado su contenido por las tropas alemanas. Después de este diseño el uso de armas químicas se expandió a otros gases y agentes tales como el gas mostaza, fosgeno, cloro...

Tropas británicas cegadas por el gas en la batalla de Estaires  1918  FUENTE

Hubo tres tipos de gases que fueron los más utilizados en la Primera Guerra Mundial:

- Los gases asfixiantes, principalmente el gas mostaza. El gas mostaza es particularmente peligroso, ya que puede tardar varias horas en aparecer. Los soldados que eran quemados por este gas veían como se formaban grandes ampollas donde la sustancia química les había caído. Las ampollas se llenaban de sangre y pus, y se ponían amarillas. Si el cuerpo de un soldado era quemado en más de un 50%, la posibilidad de supervivencia era muy pequeña. Cuando se inhalaba el gas mostaza causaba quemaduras y ampollas internas que llevaban a graves problemas respiratorios.

- Gases Estornutatorios tales como el fosgeno, cloro y difosgeno. Estos gases causaban dolor en el pecho, así como en los ojos y la nariz. También podrían provocar asfixia, náuseas, vómitos, tos y estornudos.

- Gases lacrimógenos. El gas lacrimógeno causaba irritación en la garganta y los ojos. El gas era más una molestia que un arma de destrucción y era prácticamente ineficaz protegiéndose con una máscara de gas.


Como dijimos antes los franceses fueron los primeros en emplear armas químicas, gases lacrimógenos en agosto de 1914. El gas se llenó en granadas de 26 mm con una cantidad muy baja de gases lacrimógenos, lo que le hizo imperceptible al enemigo (ejército alemán). Debido a esto, el ingrediente activo se cambió. Se cambió el bromo de las primeras granadas a cloroacetona en la segunda ola de granadas que utilizaron las tropas francesas. Esto hizo que el gas fuese un poco más fuerte.

En 1915, los alemanes fueron los primeros en utilizar las armas químicas en un ataque a gran escala. En enero de 1915, lanzaron 18.000 proyectiles químicos, cargados con bromuro de xililo, en las líneas rusas cerca del río Rawka, al oeste de Varsovia. Este ataque fue un fracaso, pues la carga química se congeló en lugar de vaporizarse. Los alemanes obtuvieron mejores resultados sólo unos meses después. El científico alemán Fritz Haber, que había supervisado la producción de cloro para armas químicas, presionó para que el producto se utilizara en la guerra.

Fritz Haber.png

Fritz Haber  FUENTE

El cloro de Haber sería utilizado por primera vez el 22 de abril de 1915. El gas se expandió desde 5.730 cilindros que se alineaban en una carretera al norte de Ypres en Bélgica. El gas comenzó a extenderse. A causa del viento, tanto los alemanes como las tropas aliadas se vieron afectada por el gas venenoso. El éxito de Haber en el uso del cloro como arma química le valió el sobrenombre de "Padre de la guerra química".

Trincheras en Ypres  FUENTE

En la segunda batalla de Ypres, el 2 de mayo de 1915 se utilizó de nuevo el cloro de Haber, contra los británicos, en la Colina 60. El gas mató a más de 90 hombres. Tras esto, los británicos, comenzaron a desarrollar sus propias armas químicas. Su primer intento con armas químicas ocurrió en la batalla de Loos, fue un fiasco. Debido a los vientos, el gas no pasó nunca de la tierra de nadie, y parte del gas llegó a las trincheras británicas. Para colmo de males, las máscaras de gas británicas fueron mal diseñadas, un auténtico fracaso.

En agosto de 1915, las fuerzas alemanas utilizaron gas contra las tropas rusas que defendían la fortaleza de Osowiec. El ataque fue tan demoledor que los rusos comenzaron con la investigación y desarrollo de armas químicas.

Imagen relacionada
Osowiec  FUENTE

A finales de 1915 para sustituir al cloro que era fácil de detectar, pues producía una nube verde y un olor característico, los franceses desarrollaron el fosgeno. El gas atacaba los pulmones, produciendo desde tos a asfixia. El fosgeno no olía y no producía una nube. Esto lo había indetectable, y más peligroso. De las armas químicas utilizadas en la Primera Guerra Mundial fue la que más bajas causó. El 80-85% de todas las muertes por armas químicas en la Primera Guerra Mundial, llevaban su nombre.

Pero tal vez el arma química más temida era el gas mostaza. Fue desarrollado por los alemanes y se introdujo en la guerra en julio de 1917. Debido a que se utilizaba en conchas, una vez desplegado se podía introducir en el suelo y permanecer allí durante varias semanas. Cualquier persona que atravesaba la zona podía contaminarse. El gas mostaza sólo representaba el 5% de las muertes por armas químicas en la Primera Guerra Mundial, pero las quemaduras que causaba en sus víctimas eran horribles.

Se produjeron más de 190.000 toneladas de armas químicas durante la Primera Guerra Mundial. Hubo más de un millón de víctimas debido a las sustancias químicas durante la guerra, de ellos 90 mil murieron.


Vía: War History Online

sábado, 12 de noviembre de 2016

La Revolución Húngara de 1956 en imágenes


La Revolución húngara de 1956 fue un movimiento revolucionario espontáneo contra el gobierno de la República Popular de Hungría y sus políticas impuestas desde la Unión Soviética, que duró desde el 23 de octubre hasta el 10 de noviembre de 1956.


John Sadovy  FUENTE


John Sadovy fue enviado a Budapest por la revista LIFE y fotografió los comienzos de la revolución. Tomó fotografías que revelaron la cruel realidad del estado húngaro controlado por los soviéticos, esto le valió el premio medalla de oro Robert Capa.

Aquí os dejo algunas de estas maravillosas instantáneas de la historia.


Toma de los edificios gubernamentales por los rebeldes  FUENTE


Miembros de la odiada inteligencia húngara (AHV) son detenidos   FUENTE


Coronel Pal Maleter se pasa al bando rebelde tras ordenarle que tome cinco tanques y les ataque. Ejecutado el 16 de junio de 1958  FUENTE


Un rebelde celebración de un cóctel molotov, a la espera de la acción
Rebelde con un cóctel molotov esperando la acción  FUENTE


Esta mujer se cree que está colaborando con la AVH.  Ella fue atacada en la calle.  Uno de los rebeldes la puso en un autobús que estaba cerca, y aunque hubo gritos de "no hay presos que al parecer se salvaron
Mujer acusada de colaborar con el AHV es atacada en la calle  FUENTE


La policía de seguridad húngaras se enfrentan a sus captores, después de protestar su inocencia
Miembros de las fuerzas de seguridad húngara instantes antes de ser fusilados  FUENTE


Un luchador tiene triunfalmente un proyectil de un tanque soviético saqueado, que llegó en un camión para ser utilizado en tanques rebeldes con banderas húngaras
Rebelde con un proyectil de un tanque ruso  FUENTE




Entre los pocos edificios saqueados después de la batalla fueron los "centros culturales" del partido comunista.  Un montón de libros y fotografías fueron arrojadas o llevan a cabo para hogueras en las calles
Saqueo de los centros culturales del Partido Comunista  FUENTE


Los transeúntes se mira un tanque soviético desactivada después de la primera salida Soviética.  Las personas vagaban por las calles, resulta difícil de creer que habían conducido al enemigo
Tanque soviético inutilizado  FUENTE


Los jóvenes rebeldes después cortaron el escudo de armas Rakosi Comunista de la bandera húngara
Jóvenes rebeldes con la bandera agujereada para arrancar el escudo comunista  FUENTE


Mujer escupe sobre el cuerpo de un soldado soviético muerto a golpes  FUENTE




Vía: THE GUARDIAN



lunes, 7 de noviembre de 2016

Aristide Boucicaut: El inventor de los grandes almacenes


Entre las diversas revoluciones que sacudieron Francia en el siglo XIX, no debemos descuidar la que tuvo lugar en 1852 cuando el joven comerciante Aristide Boucicaut unió su tienda con las de los hermanos Videaux y creó "La Bon Marché".  Fue el primer paso hacia la invención de los grandes almacenes, y con ello, la explosión de la cultura de. consumo.

Boucicaut  FUENTE

Boucicaut pensó que si albergarse tantos productos como fuesen posible bajo un mismo techo, los consumidores podrían ir a la misma tienda para todas sus compras. Con la "Grand Magasin", ("Tienda grande"), los consumidores comenzaron a adquirir no sólo lo que habían ido a buscar a la tienda, sino también lo que le llamaba la atención durante la compra.

Artículos estratégicamente colocados atraían a los compradores. Había nacido la compra por impulso. Boucicaut compraba a granel y reducía los precios para frustrar a sus competidores. Los márgenes de ganancias se dispararon. Los clientes por primera vez podían tocar las prendas prêt-à-porter. Los compradores no estaban sujetos a precios que fluctuaban por el capricho del vendedor. Las etiquetas con los precios estaban a la vista, y el precio fijado era un precio para todos.

Emile Zola lo llamo la " Democratización del lujo". Para Zola la tienda de Boucicaut era una especie de revolución. Si todo el mundo podía comprar el mismo vestido, ¿cómo se iba notar la diferencia entre la alta burguesía y una cortesana de lujo. Cualquier persona con suficiente dinero podría comprar lo que quisiera.

Con el tiempo Boucicaut tuvo cerca de dos mil empleados y facturaba más de setenta millones de francos al año de la época. En la década de 1860, contrató al equipo de Gustave Eiffel para parte de su estructura que tardó casi quince años en completarse. No es de extrañar que Zola describió la tienda como una catedral, un monstruo con vida propia.

La Bon Marchè  1887  FUENTE

Boucicaut tuvo una gran visión para los negocios. Enormes rebajas, juegos para los niños para mantenerlos distraídos mientras que las madres gastaban su dinero. Publicidad, cupones de descuentos... También lanzó el primer catálogo de venta por correo con miles de copias en varios idiomas para que, se pudiese comprar desde cualquier parte del mundo.

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Catálogo de Navidad  1913  FUENTE

Una señal del éxito de Boucicaut era que su competencia, Jules Jaluzot en 1865 abrió "Le Printemps". La magnífica estructura de la tienda con una cúpula de vidrios de colores, invitó a enormes multitudes a visitarla. Jaluzot otro tipo ingenioso como Boucicaut, el primer día de la primavera, ofrecía un ramo de violetas a las mujeres que visitaban la tienda, junto al ramo es obvio que se llevaban varios productos.

Cuando esté es unos grandes almacenes debes recordar que la cultura del consumidor moderno, comenzó en París en el siglo XIX.


Vía: WonderSandMarvels

jueves, 27 de octubre de 2016

¿Podría el cadáver de un astronauta llevar la vida a otro mundo?


Un día, un astronauta muere en el espacio. Ese cadáver podría pasar millones de años a la deriva. Hasta que los tentáculos de la gravedad finalmente lo atrajeran, hacía una estrella, siendo el final de su paseo. Pero imaginemos que llega a un planeta. ¿Podría nuestro cuerpo, como una semilla en el viento, dar vida a un nuevo mundo?

Hay un conjunto de posibles circunstancias por las que un cadáver podría llevar microbios a un planeta sobreviviendo al viaje espacial. Nuestros cuerpos están plagados de microbios que pueden sobrevivir grandes períodos de tiempo en ambientes fríos y secos similares al espacio. Si el lugar donde fuese a parar el cadáver fuese Marte, las esporas bacterianas sobrevivirían sin ningún problema. Otras bacterías no productoras de esporas podrían sobrevivir. El Deinococcus radiodurans, sobrevive a bajos niveles de agua y con altas cantidades de radiación.

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Los factores principales que influyen en si un cadáver podría llevar su vida microbiana a otro planeta. En primer lugar, si el cadáver está flotando en el espacio sin ninguna protección, la gravedad del planeta receptor que lo atrayese lo incinerarían a él y a los microbios que portase. El cadáver tiene que estar protegido por algo (nave espacial), incluso así la entrada en la atmósfera de un planeta podría ser destructora para todo tipo de organismos que hubiese en el cadáver. Si sobreviviese la nave espacial del cadáver a la entrada en el planeta, tendría que provocarse una grieta durante o después del aterrizaje, para que los microbios que sobrevivieron tenga alguna esperanza de esparcirse.

También hay que considerar el almacenamiento del cadáver. Si el cuerpo está flotando dentro de una nave espacial que se mantiene de alguna manera a un nivel superior a la temperatura de congelación del agua facilitaría la presencia de gusanos o escarabajos ayudando a lo largo del proceso de descomposición, el cuerpo humano podría proporcionar combustible para innumerables generaciones de bacterias, durante muchos miles de años. Pero esto es poco probable pero puede ser no necesario. Dado que el espacio es una especie de liofilizador por lo que el entorno ambiental podría no ser tan malo para almacenar microorganismos.

El factor más importante podría ser el tiempo de vuelo del cadáver. Los viajes dentro del Sistema Solar serían el ámbito geográfico para la supervivencia microbiana.. En distancias superiores, la radiación haría que hubiese una posibilidad muy limitada de supervivencia microbiana pero no imposible.

Supongamos que el cadáver ha estado flotando durante varios miles de millones de años, sin que quede en el cuerpo ni un solo microbio. Ese cuerpo sin vida, pero cargado con sus ácidos y grasas aminoácidos, sus proteínas e hidratos de carbonos por sí solas en condiciones ideales podrían potencialmente dar un impulso a la vida. Las moléculas de un astronauta por sí solas serían insuficiente. Hay ciertos tipos de moléculas llamadas trifosfatos, que son absolutamente esenciales para la creación de una nueva vida similar a la Tierra, y sabemos que estas moléculas se hubieran descompuesto químicamente en el cuerpo de nuestro astronauta. Dichas moléculas tendrían que estar presentes en el planeta donde llegase nuestro difunto astronauta.

También habría que contar con las características del planeta. Un enorme planeta con un océano, si sólo tiene un único cadáver que se disuelve en un segundo o dos es muy difícil imaginar que el cadáver podría ayudar a un avance en el proceso de la vida. Se necesitaría un equipo entero, de astronautas condenados a la muerte, o uno con buena puntería.


Vía: Astronomy

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