viernes, 9 de septiembre de 2011

El incidente radioactivo del Hospital Clínico de Zaragoza


En éstos tiempos de especial sensibilidad en lo que toca a todo lo radioactivo, debido al desastre de Fukushima, voy a recordar un incidente que pasó hace veinte años en Zaragoza, en la que lo único claro es que hubo muchas muertes y que nadie quería ser responsable del suceso.

En el Hospital Clínico de Zaragoza, entre el 10 y el 20 de diciembre de 1990, por lo menos 27 pacientes que fueron tratados con radioterapia para paliar su cáncer, fueron expuestos accidentalmente a altos niveles de radiación, lo que tuvo como consecuencia la muerte de 11 pacientes, y lesiones graves a los demás.

Hospital Clínico de Zaragoza

El 7 de diciembre de 1990 un técnico de mantenimiento efectuó labores de puesta a punto en la unidad de aceleración de electrones de un aparato de radioterapia del Hospital Clínico de Zaragoza. El 10 de diciembre entró en servicio tras la reparación. La unidad se reanudó el 10 de diciembre. El Consejo de Seguridad Nuclear español inspeccionó la unidad, (la revisión por temas burocráticos se había atrasado seis meses), y descubrió una anomalía en la potencia de la unidad de aceleración de electrones, particularmente alta, fue puesto fuera de servicio el 20 de diciembre de 1990. Pero, para entonces, muchos pacientes habían estado expuestos a niveles muy altos de radiación.

Los pacientes afectados sufrieron quemaduras en la piel y fueron dañados sus órganos internos y la médula ósea. El primer paciente falleció el 16 de febrero de 1991. Y el último el 25 de diciembre de 1991.

El aparato de radioterapia fue reparado sin seguir las instrucciones establecidas para ello. La unidad, que tenía 14 años en el momento del accidente, presentaba una avería en el sistema de desviación del haz de electrones del acelerador. Para repararla se trató de restablecer la trayectoria de los electrones, para lo cual se actuó, erróneamente, sobre la energía de los electrones, aumentándola significativamente

El director del hospital culpó al técnico, y el Ministro de Sanidad, Julián García Vargas culpó a General Electrics, la empresa encargada del mantenimiento. El juez estableció como culpables al técnico que realizó la reparación y, subsidiariamente, a la empresa General Electric.

El aparato continuó funcionando hasta finales de 1996, donde fue retirado y puesto fuera de servicio.

Fuentes: Wikipedia, Listverse

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